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OPINIÓN

Desafío y Realidad, de Niña a Mujer para Competir a Puestos de Toma de Decisiones

Autor: Linda Loo

Abogada y Secretaria de la Mujer del partido Movimiento Otro Camino 

 

Aún la sociedad afronta la gran brecha de desigualdad existente en nuestro país, las niñas y adolescentes, quienes viven en áreas de riesgo social enfrentan varios obstáculos, y entre ellos, el más importante es el de no culminar su educación. 

Entre unos de los principales factores determinantes es la pobreza, donde su familia no tiene los suficientes recursos económicos, para cubrir sus necesidades básicas y poder recibir una educación de calidad, ya que incluso el Estado no se la provee. También suelen vivir con infraestructura deficientes en donde en muchos casos su entorno suelen ser violentos. Suelen vivir en lugares remotos, y el acceso a servicios públicos suele ser deficientes. 

A pesar que existen muchas leyes a favor de las mujeres, aún hay obstáculos vinculados a los estereotipos de géneros y prejuicios, por lo que se tiene que buscar acciones que ayuden a sensibilizar a la sociedad en general de los beneficios que conlleva incorporar mujeres a cargos de toma de decisiones. 

 

Siempre es digno ver la participación activa de la mujer en el mundo laboral, pero la incorporación a puestos de toma de decisiones tanto en los cargos privados y públicos no siguen su ritmo, y más en el mundo político suele ser un terreno demasiado difícil de competir. Y lo podemos ver cuando siempre suele ser la mujer quien sostiene y empuja una organización.

 

La educación a niñas y adolescentes tiene que ser una prioridad para su desarrollo, ya que permite que ellas lleguen a un nivel alto de educación obteniendo una mayor participación en el mercado laboral formal, ser más saludables y autosuficientes, y ganar ingresos más altos.

Todavía hay un largo camino por recorrer pero eso no significa que se deba dejar de insistir en este tipo de problemas que aún persisten lamentablemente a nivel global.