SINDICATOS , GOBIERNOS Y DEMOCRACIA.
POR RAMIRO GUERRA.
JURISTA, ESCRITOR Y CIENTISTA POLÍTICO.
No se trata de idealizar al movimiento sindical, sino de resaltar el papel que históricamente han jugado y juegan los sindicatos, en los procesos de democratización de las relaciones laborales al igual que en la sociedad.
Los sindicatos, históricamente han estado en la mira del capital y de gobiernos que le producen picazón , la dinámica sindical.
La noción de sindicato, en la narrativa neoliberal, se le tiene como un factor que obstruye la buena relación oferta y demanda.
Los sindicatos irrumpieron desde la matríz del capitalismo del siglo XLX,
Con justa razón, se señala, que fue esa dinámica anti explotación, que abrió camino a la humanización de la relación de trabajo y con ella, surgieron a la vida ejemplares normativas de tutela y protección de la mano de obra de la clase trabajadora.
Cierto que el movimiento sindical, como movimiento gestor de democracia real, no ha estado al margen de errores, pero de allí negar su naturaleza y carácter democrático, revela posiciones clasistas de contenido reaccionario. Políticamente perseguir a los sindicatos, permite medir el grado antidemócratico de una sociedad y gobiernos que le molesta e incomoda la dinámica y acción de los trabajadores organizados.
Terrible, que un gobierno, se plantee como objetivo, reducir al movimiento sindical a su mínima expresión. Constituye una posición que se revela contra la historia y sobre todo, en el caso de nuestro país, Panamá, donde la legislación laboral, define o tiene a los sindicatos como un eje fundamental de la democracia.
Recién, el gobierno nacional, congeló los recursos que por ley, reciben los sindicatos para educación y formación sindical y tecnológica de los trabajadores.
En el lenguaje Gransciano, algunos dirían hegeliano, se tiene a los sindicatos como a la Iglesias, como las organizaciones más importante de la sociedad civil. Y no es para menos, sobre todo cuando los sindicatos son expresiones orgánica de la clase trabajadora.
Resulta evidente que la medida adoptada por el gobierno, viola los convenios 87 y 98 de la OIT; también la constitución nacional y normas internacionales sobre derechos humanos.
El ataque a las organizaciones sindicales, es una expresión de clase, dirigida a colocar a los trabajadores en un estado de indefensión.
Desafortunamente, en nuestro medio, los tribunales rehuyen estar al nivel de una justicia realmente tuteladora de derechos sociales y garantista.
Como apreciarse de democráta, cuando al DISENSO, se le hostiga y persigue. Congelarle los recursos al movimiento sindical, con el subterfugio de auditorías, cuando la causa de fondo, ha sido la resistencia y oposición al proyecto de ley 163, de reforma a la ley orgánica del seguro social, por parte de los sindicatos y el pueblo en general.
Un gobierno realmente democrático no se vale de este tipo de medios, de hostigamiento y represión.
A propósito de lo anterior, la oligarquía, con el ropaje de empleadores, como política, vienen creando y formando sindicatos amarillos( de paja), que sirven a sus intereses .Todo lo anterior con acciones y amenazas a sus plantillas,para que se unan en ese proceso de formación de ese tipo de sindicatos. Y las autoridades de trabajo, se hacen la vista gorda.
Algo aberrante y fuera de toda regla democrática y jurídica, que los bancos, cerraran las cuentas del Suntracs.
Se trata de una acción dictatorial.
En la doctrina constitucional y en el derecho positivo penal, una conjetura no hace tránsito a prueba y punto. Evidente; se trata de una acción represiva contra el Suntracs, motivada también por su oposición férrea al proyecto de ley 163, denominado como proyecto de la muerte.
Los bancos , no se dan cuenta que con ese tipo de medidas, se dan un tiro en los pies. Los ciudadanos e inversionistas, no ven con buenos ojos, esa práctica represiva de los bancos. Con ese tipo de medida sin fundamento, pierden credibilidad.
El gobierno tiene que entender, que sobre el movimiento sindical, pasarán vientos y tempestades, pero siempre saldrá airoso.
Mientras exista la explotación , en el sistema que sea, allí estarán los sindicatos.